domingo, 3 de julio de 2011

Tamales con historia

En la frontera entre Los Chaguaramos y Santa Mónica está ubicada una heladería Crema Paraiso desde hace casi 60 años. Ese Crema Paraiso es un ícono de la zona que tiene bajo su ala otro expendio de comida con tanta historia y sabor como la heladería: el carrito de tamales mexicanos. 
El señor Antonio Cachai llegó de Perú hace 40 años y tiene 38 vendiendo tamales mexicanos en su carrito amarillo sin cambiar ni un poquito la receta.
"Más que una receta es una fórmula, para mantener el mismo sabor desde hace 40 años hemos sido muy cuidadosos, no la hemos compartido, aquí mismo se ha hecho la fama, aquí es donde nos buscan, ni siquiera necesitamos publicidad, el que se para y prueba es nuestra mejor publicidad" explica Rosario Claverías, esposa del señor Antonio y actualmente a cargo del negocio.
Desde que el señor Antonio está en ese mismo punto ha tenido que adaptarse a los tiempos, a los vaivenes de la economía y al gusto de sus comensales. 

"Cuando comencé, vendía los tamales a locha (actualmente cuestan Bs. 13 c/u)  teníamos de carne, pollo cochino... los de cochino no tenían salida, los de carne se ponían ácidos muy rápido, finalmente nos quedamos con los de pollo con y sin picante que son los que más gustan".
Hace 20 años cuando se incorporó Rosario a la familia y al negocio le dió su aporte: ¨Antes se vendía el tamal solo, pensando cómo hacerlo más atractivo inventé añadirle el guacamole mexicano -el auténtico, la cremita de aguacate- un picantico (andino con leche), un quesito rallado para acompañar este tamal y eso fue un boom, al punto de que los otros tamales mexicanos que se venden por ahí han copiado la misma presentación". 
Para los que tenemos toda la vida pasando por ese punto, probando los tamales cada tanto no hay duda: es el mismo sabor. Salen calienticos y fresquitos de esa cava. 


No venden refrescos porque forma parte del acuerdo tácito con los del Crema Paraíso que lo respetan y resguardan desde hace tantos años.
"Aquí mucha gente ha intentando hacernos competencia pero no logran mantenerse". 
La calle no es fácil y desde hace unos 15 años para acá el negocio y la ciudad no son lo mismo, explica el señor Antonio. 
 "Gracias a Dios nunca me pasó nada, los que me pedían les daba, los que me martillaban, les daba...hace 20 años no era tanto, hace 40 menos, ahora Crema Paraíso cierra a las 9pm y he visto de todo por acá". 
El "caracazo" no lo agarró fuera de casa pero ha vendido en marchas, contramarchas e incluso durante el paro petrolero.
"La peor época comenzó desde hace unos 11 años para acá, la mejor época hace unos 30 años, cuando los tamales costaban medio y la gente me dejaba el vuelto...los días domingo esto era como un parque- recuerda nostálgico- carros y carros de gente que venia a comerse un helado y nuestros tamales".
El señor Antonio actualmente no está frente a su carrito, tiene una encargada pero se pasea de vez en cuando por la zona. Es "el tamalero de Santa Mónica", tan conocido como sus tamales .
"En un época me queria sacar la policia, recogimos firmas para que no me sacaran, eso fue un gentioooo que me apoyó, no pudieron sacarme".
Tamales con tradición, con historia y con el sello de las personas que trabajan para darle a sus comensales lo que quieren: "Hemos querido tirar la toalla pero la gente los pide, hasta nos llaman de Crema Paraíso preguntando por Antonio para que mandemos los tamales- cuenta Rosario- no hemos podido dejarlo por los clientes".
Tradición caraqueña con sabor mexicano y corazón peruano se sirve por Santa Mónica todos los días envuelto en hoja de maíz con o sin picante. Pase y pruebe.

2 comentarios:

Aixela dijo...

no debería ser queso raLLado? :(

Zinnia dijo...

así es aixela! gracias por hacernos notar el error!

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